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07/04/2026El Rallye de Montecarlo es, a día de hoy, la carrera internacional del automovilismo más antigua del mundo que se sigue celebrando. En esta edición de 2026 pudimos vivir en tierras francesas y monegascas la gran experiencia de ver la salida de una de las etapas. Aprovecharemos este post para hacer una combinación entre la historia de la prueba, contar lo sucedido en la edición de este año desde el punto de vista deportivo y, sobre todo, contar anécdotas y recomendaciones que daremos desde nuestra propia experiencia para todo aficionado que esté interesado en vivir en el futuro esta legendaria prueba ¡Abrochaos fuerte los cinturones y abrigaos bien, porque comenzamos!
RALLYE DE MONTECARLO. LA CARRERA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO
El Rallye de Montecarlo no es la primera carrera de coches internacional que se celebró de manera anual. Ese honor lo tiene la Copa Gordon Bennett, que fue creada en el 1900 y del que ya hablamos en su momento en otro de nuestros posts. Lo que sí puede presumir esta carrera es de ser la más antigua del mundo de las que sobreviven a día de hoy. Fue creada en 1911, aunque con el nombre de Rallye de Mónaco. La idea era la de crear un evento para atraer turistas a la ciudad-estado durante el invierno, de ahí que se haya celebrado siempre en enero. La iniciativa corrió a cargo de Anthony Noghès, hijo de Alexandre Noghès, el presidente del Automóvil Club de Mónaco (ACM) por aquel entonces.

Cartel oficial de la primera edición del Rallye de Montecarlo en 1911 (Creative Commons)
El primer ganador de esta prueba fue el francés Henri Rougier. Sin embargo, tras la edición 1912, hubo un parón por causa de la I Guerra Mundial. La tercera edición no tuvo lugar hasta el año 1924, momento en el que se presentó un reglamento más claro y mejorado y se aprovechó para cambiar la denominación a la de Rallye de Montecarlo.

Henri Rougier, primer ganador del Rallye de Montecarlo en 1911 (Creative Commons)
Durante esta década y la siguiente, se crearía paralelamente el famoso Gran Premio de Mónaco que todos conocemos. Curiosamente, se creó por culpa del Rallye de Montecarlo. Al ser tan pequeño el país, el Rallye no se disputaba solo en Mónaco, sino en Francia. Esto provocó que se considerara como una prueba europea y no una prueba local, de ahí que surgiera en 1929 la idea de crear una carrera que no saliese de las fronteras del Principado, naciendo así el Gran Premio más glamuroso de la Fórmula 1. Conforme fueron avanzando las décadas, el Rallye se consolidó. En el año 1953, pasó a ser puntuable para el campeonato de Europa de Rally (ERC), y en los años setenta, pasó a formar parte del Campeonato del Mundo de Rallies (WRC) del que sigue formando parte en la actualidad.

Réplica a escala 1/43 del Alpine-Renault A110 con el que Jean-Claude Andruet ganó el primer Rallye de Montecarlo puntuable para el WRC en 1973 (Juan Miguel Domínguez Seda)
EDICIÓN DE 2026. EL REGRESO DE UN APELLIDO CAMPEÓN A LO MÁS ALTO DEL PODIO
La edición de 2026 del Rallye de Montecarlo fue la número 94 de la carrera. Se celebró entre los días 22 y 25 de enero, siendo la prueba inaugural no solo del WRC, sino también de sus categorías soporte: el WRC2 y el WRC3, campeonatos con vehículos de menor cilindrada y que tienen un sistema escalonado igual al de los monoplazas (F2 y F3) o el del Mundial de Motociclismo (Moto2 y Moto3). El Rallye se compuso de un total de 17 etapas especiales más el prólogo, con 11 inscritos en la categoría principal con tres fabricantes: Hyundai, Toyota y Ford. El Toyota de Sebastien Ogier, era el vigente campeón del mundo, portando el número 1 en su Yaris Rally1.

Sébastien Ogier, vigente campeón del WRC, saliendo de la etapa con su nuevo Toyota Yaris Rally1 (Juan Miguel Domínguez Seda)
En la categoría de plata teníamos una parrilla mucho más amplia. Con 25 inscritos entre seis fabricantes. Aparte de las tres ya mencionadas, contábamos con la presencia de Skoda, Citroën y de Lancia. De esta última, hay que destacar su regreso al que fue su disciplina fetiche durante los 70, 80 y principios de los 90. Aunque la firma italiana haya entrado en la categoría de plata con el Lancia Ypsilon Rally2 HF Integrale, esto posiblemente se trate del primer paso para un posible regreso de Lancia a la categoría principal del Mundial de Rallies, algo que no sucede desde el año 1992, cuando ganaron su último Mundial de Constructores con el inconfundible Delta HF Integrale de los colores de Martini.

Lancia Ypsilon Rally2 HF Integrale. Con el retorno de la amrca italiana al Mundial, también ha vuelto la legendaria decoración blanca, azul y roja que homenajea a Martini (Juan Miguel Domínguez Seda)
La prueba se saldó con un hito histórico. En la categoría principal ganó un apellido campeón del Mundo. El noruego Olivier Solberg, hijo del Campeón del Mundo de 2003, Peter Solberg, se llevó con su Toyota la edición de este año, estableciendo un nuevo récord al convertirse con 24 años de edad, en el piloto más joven en ganar el Rally de Montecarlo. Esta fue también su segunda victoria en un Rally del WRC, al ganar el año pasado el Rally de Estonia.

Oliver Solberg, ganador del Rallye de Montecarlo 2026, con su Toyota Yaris Rally1 en la carpa de salida (Juan Miguel Domínguez Seda)
En la categoría de plata, el francés Léo Rossel consiguió la victoria con su Citroën C3 Rally2, mientras que en la categoría de bronce la victoria fue a parar al francés Éric Royère con su Ford Fiesta Rally3.

Citroën C3 Rally2 de Léo Rossel. El ganador de la prueba en la categoría WRC2 (Juan Miguel Domínguez Seda)
EXPERIENCIA VIVIDA Y CONSEJOS LOGÍSTICOS
Para todas aquellas personas que en el futuro quieran vivir esta experiencia, solo hay que decir que no hay que pensárselo dos veces. Este evento se caracteriza por ser un Rally que combina asfalto con nieve, dependiendo de la climatología. En nuestro caso acudimos al inicio de una de las etapas de la segunda jornada, la del viernes 23 de enero. El punto de salida era una localidad llamada Laborel, que se encuentra a unos 200 km de Mónaco.

Pese a que no se podía visitar durante el transcurso de la etapa, en la calle donde empezaba la prueba se encontraba un edificio con un museo sobre la historia del Rally (Juan Miguel Domínguez Seda)
Pese a que no nevó, había nieve acumulada en los bordes de la pista y en los alrededores, provocando un efecto visual impresionante en el paisaje. En este tipo de eventos, el acceso es completamente gratuito y, para estar al tanto de todos los detalles necesarios de horarios y ubicaciones de puntos de paso, etc. es imprescindible informarse a través del programa oficial que publica el Automobile Club de Monaco en su página web.

Carpa roja del Automobile Club de Mónaco. Lugar de donde partían todos los coches (Juan Miguel Domínguez Seda)
Otro detalle que recomendamos es el tener una linterna en la cabeza. El comienzo de la etapa fue a las 9 de la mañana, y sobre 1 hora y media antes del comienzo de la etapa, empezaron a llegar los primeros aficionados, quienes iban, en su mayoría, con luces al no haber amanecido aún, por lo que hay que tener mucho cuidado sobre dónde dejar el coche en plena oscuridad de la noche. Una vez llegado al lugar del comienzo de la etapa, los aficionados ocupaban los lugares señalizados por la organización del evento a través de cintas verdes para garantizar el ver a los coches de la manera más segura posible.

Primeros metros de la etapa del Rallye de Montecarlo que transcurría por Laborel (Juan Miguel Domínguez Seda)
El evento comenzó con uno de los Ford de la categoría principal (Rally1) saliendo de la carpa roja del Automobile Club de Mónaco. Durante casi dos horas de acción, no paraban de salir un coche detrás de otro. Una vez acababan los de la categoría principal, salían los del WRC2 y luego los del WRC3, dejándonos unas imágenes impactantes y, sobre todo, un ruido ensordecedor en los tranquilos y blancos paisajes de las montañas de la Provenza.
En definitiva, fue un honor presenciar una edición del Rally más prestigioso del mundo. Ver una etapa de un rally siempre es algo muy especial por conseguir algo que es imposible en las competiciones de circuitos: crear un contraste perfecto entre el espectáculo de los coches de competición, pero en un lugar normal y corriente como son las carreteras de montaña o calles de aldeas. Aunque ver un rally es espectacular desde cualquier punto, recomendamos verlos en la salida. Aparte de una mayor seguridad al empezar a salir los coches desde parado, también se pueden ver de cerca durante varios minutos por detrás de cintas y vallas antes de arrancar, dejando el silencio para dar paso al ruido más ensordecedor. Un rally es siempre algo muy espectacular y algo que se tiene que vivir al menos una vez en la vida, pero si es el Rallye de Montecarlo, la experiencia será aún más especial teniendo en cuenta que es la prueba con más historia de todas las que existen en el mundo del automovilismo.





