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18/08/2026Recientemente tuvimos la celebración del Gran Premio de Países Bajos de Fórmula 1, una carrera que se ha despedido del Gran Circo con esta edición de 2026. Con motivo de esta carrera, resulta inevitable mirar hacia una de las marcas más singulares que ha dado la industria automovilística neerlandesa, y esa marca es Spyker. Esta empresa es, en realidad, la historia de dos épocas separadas por más de siete décadas: la de un fabricante pionero que nació a finales del siglo XIX y desapareció en 1926, y la de una ambiciosa marca de superdeportivos que resucitó en 1999 para acabar compitiendo incluso en Fórmula 1. En el post de hoy, abordaremos la historia de la marca en sus dos etapas y hablaremos de sus modelos más importantes entre otras curiosidades.
DE FABRICANTE DE CARRUAJES A PIONERO DEL AUTOMÓVIL
La historia real de Spyker comienza en 1880, cuando los hermanos Hendrik-Jan y Jacobus Spijker fundaron en Hilversum un negocio dedicado a la fabricación de carruajes. Seis años después trasladaron su actividad a Ámsterdam y pronto se convirtieron en uno de los carroceros más prestigiosos de los Países Bajos. Entre sus trabajos más célebres se encuentra el conocido como Carruaje de Oro, construido en 1898 para la familia real neerlandesa.

Carruaje de Oro de 1898 con la familia real neerlandesa (Creative Commons)
Precisamente 1898 fue también el año en el que los Spijker entraron en el automóvil. Jacobus adquirió un Benz y, poco después, los hermanos presentaron una versión evolucionada bajo su propia marca. En 1900 llegó su primer automóvil propiamente dicho: un pequeño modelo de dos cilindros y 5 CV fabricado en la nueva factoría de Trompenburg. Para facilitar su comercialización internacional, los hermanos sustituyeron la grafía neerlandesa «Spijker» por «Spyker», mucho más sencilla de pronunciar para los clientes extranjeros.
Aquella primera etapa estuvo marcada por la innovación. El ejemplo más espectacular fue el Spyker 60 HP, presentado en 1903 aunque probablemente construido un año antes. Concebido inicialmente para participar en la carrera París-Madrid, incorporaba un motor de seis cilindros, tracción a las cuatro ruedas y frenos sobre las cuatro ruedas. El Louwman Museum lo considera el primer automóvil de gasolina con tracción integral y frenos en las cuatro ruedas, además del primer automóvil equipado con un motor de seis cilindros.

Spyker 60 HP de 1903. El primer automóvil del mundo con un motor de seis cilindros, con tracción total y frenos en cada una de las cuatro ruedas; en el Louwman Museum de La Haya (Creative Commons)
Detrás de semejante despliegue tecnológico estaba el ingeniero belga Joseph Valentin Laviolette, una figura fundamental en la primera Spyker y cuyo apellido acabaría décadas después dando nombre a uno de los modelos más conocidos de la marca moderna. El 60 HP no llegó a tiempo para disputar París-Madrid, pero posteriormente compitió en Inglaterra y logró incluso una victoria en Birmingham en 1906.
LA ENTRADA EN ESCENA DE LA AVIACIÓN
La conexión entre Spyker y la aviación tampoco es casual. A comienzos del siglo XX la compañía amplió sus actividades hacia el sector aeronáutico, una herencia que terminaría convirtiéndose en uno de los rasgos identificativos de la marca. De hecho, el famoso logotipo de Spyker combina una rueda de radios con una hélice de avión. El automóvil y la aviación terminaron fusionándose también en el lenguaje de diseño de la empresa. El habitáculo, los remaches, los mandos metálicos y las referencias a las hélices que caracterizarían a los Spyker del siglo XXI tenían su origen en aquella tradición.

Logotipo de Spyker (Creative Commons)
En competición, además del extraordinario 60 HP, uno de los episodios más destacados llegó en 1922. El piloto británico Selwyn Edge utilizó un Spyker C4 de producción equipado con un motor Maybach de seis cilindros para batir en Brooklands el denominado récord Double Twelve. Durante dos periodos consecutivos de doce horas, Edge alcanzó una velocidad media cercana a 119 km/h y recorrió unos 2.860 kilómetros. Sin embargo, los éxitos deportivos no pudieron solucionar los problemas económicos. Tras sucesivas dificultades financieras, la empresa entró en una espiral que terminaría con su liquidación. La fábrica cerró definitivamente en 1926 y el nombre Spyker desapareció de la industria automovilística durante más de siete décadas.
VICTOR MULLER Y EL RENACIMIENTO DE SPYKER
En 1999, el empresario neerlandés Victor Muller decidió recuperar el nombre. Junto al diseñador Maarten de Bruijn creó la nueva Spyker Cars con una filosofía muy diferente a la de los grandes fabricantes: producción artesanal, exclusividad extrema y un diseño inspirado directamente en la historia de la marca.

Victor Muller, el líder de la resurrección de Spyker (Creative Commons)
El primer fruto de aquel proyecto fue el prototipo Silvestris V8, que acabaría evolucionando hacia el C8. El 17 de octubre de 2000, Spyker presentó en el Salón de Birmingham el C8 Spyder, un espectacular roadster construido artesanalmente y equipado con un motor V8 de Audi de 4,2 litros y unos 400 CV de potencia. Su diseño estaba plagado de referencias aeronáuticas, desde la instrumentación hasta el característico volante inspirado en una hélice.

Spyker C8 Roadster (Creative Commons)
En 2001 llegó el C8 Laviolette, la versión coupé, bautizada en honor a Joseph Valentin Laviolette. El modelo conservaba el V8 de Audi y añadía un espectacular techo de cristal que reforzaba todavía más su estética de avión de combate. El C8 se convertiría en el núcleo de la nueva gama Spyker durante años, dando lugar a diferentes variantes, entre ellas el potente C8 Spyder T y el Double 12S.

Detalle del interior de un Spyker C8 Laviolette, que homenajea el pasado de la marca con la aviación (Creative Commons)
DE LA CARRETERA A LE MANS
Spyker no quiso limitarse a fabricar superdeportivos extravagantes. Desde el principio, la competición formó parte del proyecto. El C8 Double 12R fue desarrollado específicamente para competir y tuvo en las 24 Horas de Le Mans uno de sus grandes objetivos. La primera participación moderna de Spyker en La Sarthe llegó en 2002, con un C8 Double 12R. El proyecto todavía estaba lejos de estar maduro y aquel debut terminó en abandono. En 2003 volvió a Le Mans con el mismo modelo, aunque tampoco pudo completar la prueba.

Spyker C8 Double 12R durante las 24 Horas de Le Mans de 2003 (Creative Commons)
Spyker regresó posteriormente con el C8 Spyder GT2-R, compitiendo en Le Mans en 2005 y 2006. Ambos años terminaron nuevamente con abandonos, pero la marca fue adquiriendo experiencia en resistencia y en campeonatos como la Le Mans Series y FIA GT. En 2007 llegó a contar con dos unidades en Le Mans y, aunque tampoco consiguió terminar, la experiencia permitió desarrollar posteriormente el C8 Laviolette GT2-R. El esfuerzo finalmente tuvo su recompensa en 2009. El C8 Laviolette GT2-R consiguió terminar las 24 Horas de Le Mans en quinta posición de su categoría GT2 y 25ª absoluta, un resultado que representó uno de los mayores éxitos deportivos de la Spyker moderna.

Spyker C8 Laviolette GT2R
La competición llegó incluso a convertirse en inspiración directa para los coches de calle. El C8 Laviolette LM85, por ejemplo, fue una edición limitada a 24 unidades concebida como homenaje a las participaciones de Spyker en Le Mans y decorada siguiendo la estética de los coches de competición.

Spyker C8 Laviolette LM85 (Creative Commons)
EL SALTO IMPOSIBLE A LA FÓRMULA 1
Pero Victor Muller aspiraba a algo todavía más grande. En 2006, Spyker adquirió el equipo Midland F1, que a su vez procedía de la estructura de Jordan. Tras competir durante parte de 2006 como Spyker MF1, la escudería se transformó en Spyker F1 para la temporada 2007.

Midland M16 de 2006 “patrocinado” por Spyker en el Motorshow de Essen, Alemania (Creative Commons)
El equipo utilizó motores Ferrari V8 y presentó el F8-VII, decorado con los colores naranja y plata asociados a la identidad neerlandesa y a los Spyker de resistencia. Sus pilotos fueron Christijan Albers y Adrian Sutil, aunque la temporada fue complicada y Albers perdió su puesto a mitad de año. Markus Winkelhock ocupó su asiento en el Gran Premio de Europa, donde protagonizó uno de los episodios más curiosos de aquella temporada: gracias a una acertada estrategia con los neumáticos bajo la lluvia, llegó a liderar la carrera cuando se sacó la bandera roja por la lluvia. El otro gran momento llegó en Japón. Adrian Sutil terminó inicialmente noveno, pero una sanción posterior a Vitantonio Liuzzi por adelantar al Spyker bajo bandera amarilla permitió al alemán ascender al octavo puesto. Fue el primer y único punto de Spyker en la Fórmula 1.

Spyker F8-VII de Fórmula 1 en Silverstone durante la temporada 2007 (Creative Commons)
Aquella aventura duró únicamente una temporada. Antes de terminar 2007, la estructura fue vendida a un consorcio encabezado por Vijay Mallya y Michiel Mol. En 2008 nació Force India, la escudería que posteriormente acabaría evolucionando hacia Racing Point y, finalmente, a Aston Martin, el actual equipo de Fernando Alonso.
UNA EMPRESA MARCADA POR LA AMBICIÓN
La historia de Spyker es, en definitiva, una sucesión de proyectos extraordinariamente ambiciosos. Los hermanos Spijker pasaron de fabricar carruajes a construir algunos de los automóviles más avanzados de su tiempo. Después llegaron los aviones, la competición, los récords y finalmente la desaparición de la empresa. 75 años después, Victor Muller recuperó aquel nombre y trató de devolverle exactamente los mismos valores: artesanía, exclusividad, ingeniería y una estética profundamente ligada a la aviación. El C8, las aventuras en Le Mans y aquella fugaz temporada 2007 de Fórmula 1 fueron la culminación de ese sueño.





