
DEL GRUPO PSA AL GRUPO STELLANTIS. 50 AÑOS DE HISTORIA
20/07/2026El Gran Premio de Hungría ocupa un lugar sumamente singular en los anales del automovilismo internacional. A menudo calificado como el «Mónaco permanente” por la naturaleza sinuosa y estrecha del circuito de Hungaroring, el evento esconde una trayectoria repleta de audacia diplomática y momentos inolvidables en la Fórmula 1. Aunque parezca difícil de creer, el primer Gran Premio de Hungría no tuvo lugar en 1986, sino en 1936. Con la reciente celebración del GP de Hungría y el 90 aniversario de su primera edición, vamos a aprovechar para contar su historia al completo.
LA EDICIÓN OLVIDADA. EL GP DE HUNGRÍA DE 1936 EN EL NÉPLIGET PARK DE BUDAPEST
Mucho antes de la creación del Campeonato Mundial de Fórmula 1 en 1950, Budapest albergó lo que se considera el verdadero punto de partida de la velocidad en suelo húngaro. El 21 de junio de 1936, se disputó el primer Gran Premio de Hungría en el parque Népliget, de Budapest, un trazado urbano de 5 kilómetros caracterizado por sus curvas cerradas y su firme irregular.

Mercedes de Rudolf Caracciola (18) y Auto Union de Bernd Rosemeyer (16) durante el Gran Premio de Hungría de 1936 (Creative Commons)
En una época dominada por la abrumadora maquinaria de las «Flechas de Plata» alemanas (Mercedes-Benz y Auto Union), respaldadas económicamente por el régimen nazi, la cita húngara presenció una de las actuaciones más heroicas del legendario piloto italiano Tazio Nuvolari. A bordo de un Alfa Romeo menos potente gestionado por la Scuderia Ferrari, Nuvolari explotó el ratonero trazado del parque. Tras un mano a mano electrizante, superó al Auto Union de Bernd Rosemeyer para alzarse con una victoria inolvidable ante casi 100.000 espectadores.

Alfa Romeo 12C-36 de Tazio Nuvolari en el Museo Enzo Ferrari de Módena. Ganador del primer GP de Hungría (Creative Commons)
Lamentablemente, los altos costes de organización y los vientos de guerra que comenzaban a soplar sobre Europa sepultaron el proyecto, convirtiendo a la edición de 1936 en un hito aislado que tardaría medio siglo en tener continuidad.
LA APERTURA DE LA CORTINA DE HIERRO: LA DIPLOMACIA DE BERNIE ECCLESTONE (1986)
A mediados de los años ochenta, la Fórmula 1 buscaba expandir sus fronteras más allá de los mercados tradicionales. Bernie Ecclestone, el astuto magnate comercial de la F1, tenía la firme intención de albergar una carrera al otro lado del Telón de Acero. La idea original era celebrar en Moscú un Gran Premio de la Unión Soviética. Sin embargo, ante el estancamiento de las negociaciones en Moscú, por la gigantesca burocracia soviética, Bernie Ecclestone redirigió su mirada hacia la República Popular de Hungría, a raíz de una recomendación de un amigo suyo húngaro que le sugirió Budapest como el lugar para correr un GP de F1 en uno de los países del Pacto de Varsovia.
Aunque Hungría pertenecía al Bloque del Este y estaba tras la Cortina de Hierro, practicaba una variante de comunismo algo más pragmática. El gobierno húngaro vio la oportunidad perfecta para promocionar el país como un destino moderno y abierto al turismo occidental. La idea original era la de volver a correr en el parque urbano de 1936, pero protestas ecologistas tumbaron el proyecto, por lo que se seleccionó una zona montañosa en la localidad de Mogyoród, a 20 kilómetros de la capital para crear un circuito permanente, naciendo así el famoso Hungaroring que todos conocemos.

Recta de meta del Hungaroring a finales de los 80 (Creative Commons)
El Hungaroring se construyó en un tiempo récord de solo ocho meses. El 10 de agosto de 1986, más de 200.000 aficionados al motor procedentes de toda Europa Oriental acudieron a presenciar el primer Gran Premio de Fórmula 1 celebrado detrás del Telón de Acero. Fue un éxito geopolítico sin precedentes que demostró el poder del deporte para tender puentes en plena Guerra Fría.
LOS MOMENTOS MÁS ICÓNICOS DEL GP DE HUNGRÍA
Desde su inclusión ininterrumpida en 1986, Hungaroring se ha caracterizado por ser un juez implacable donde el talento del piloto prima sobre la potencia bruta del motor. El GP inaugural de 1986 dejó una maniobra para la historia: Nelson Piquet, de Williams, cruzó su coche derrapando a más de 250 km/h por la parte exterior de la curva 1 para arrebatarle el liderato al Lotus de Ayrton Senna. Tres años más tarde, en 1989, Nigel Mansell realizó una remontada antológica saliendo desde la 12ª posición en su Ferrari para ganar la carrera, incluyendo un adelantamiento magistral a Senna mientras doblaban a Stefan Johansson. Ya en los años 90 y con el fin de la Guerra Fría, Hungría tuvo su primer gran momento en 1992, cuando Nigel Mansell se proclamó Campeón del Mundo en este lugar con el legendario Williams FW14B de la suspensión activa. Obra bajo el sello del gran Adrian Newey, que ganaba su primer título como diseñador.

Williams FW14B de 1992. Primer coche proclamado campeón del mundo en Budapest (Creative Commons)
Al año siguiente, en 1993, Damon Hill consiguió su primera victoria en la F1 con el Williams-Renault. El británico protagonizó una edición memorable en 1997. Con un modesto Arrows-Yamaha, Hill lideró la carrera con solvencia hasta que un fallo hidráulico hizo que en la última vuelta cayera a la segunda posición al ser rebasado por el Williams de Jacques Villeneuve, impidiendo así la que podría haber sido la primera y única victoria de la historia del equipo Arrows. En la edición de 1998, Michael Schumacher y Ross Brawn ejecutaron una de las estrategias de tres paradas más brillantes de la historia para batir con su Ferrari a los todopoderosos McLaren de Mika Häkkinen y David Coulthard.

Arrows-Yamaha A18 de Damon Hill durante la edición del GP de Hungría de 1997 (Creative Commons)
En la década de los 2000 Hungría sería el testigo de las primeras veces de varios pilotos. En 2001, Hungría volvía a proclamar a un campeón del mundo. En este caso a Micahel Schumacher, que lograba su cuarto título mundial y el segundo con Ferrari. El 24 de agosto de 2003, un joven Fernando Alonso hizo historia al ganar su primer Gran Premio con Renault, convirtiéndose en el piloto más joven en lograrlo hasta ese momento y doblando al vigente campeón Michael Schumacher durante la prueba.

Renault R23 con el que Fernando Alonso consiguió su primera victoria en F1 en Budapest. Circuito-Museo Fernando Alonso de Oviedo (Juanmi Seda)
En 2006 tuvo lugar la primera carrera sobre mojado en la historia del circuito, donde Jenson Button remontó desde la 14ª posición para conseguir su primer triunfo en la F1 y el primero de Honda como constructor desde el Gran Premio de Italia de 1967. También para el deleite de los españoles, Pedro Martínez de la Rosa, consiguió su único podio en la F1 al quedar segundo a bordo de un McLaren.

McLaren MP4-21 con el que Pedro de la Rosa durante el GP de Hungría de 2006 (Creative Commons)
En 2008 tuvimos un estreno doble: el finlandés Heikki Kovalainen se estrenó como ganador de un GP, al lograr su única victoria aquí, mientras que Timo Glock firmó el primer podio de su carrera finalizando en segunda posición con su Toyota. A pesar de la fama de pista estrecha, la década de los 2010 brindó batallas tácticas colosales. En 2014, bajo condiciones meteorológicas cambiantes, Daniel Ricciardo, de Red Bull, se impuso tras un recital de adelantamientos en los compases finales de la prueba.

Daniel Ricciardo en su primera temporada con Red Bull en 2014 (Creative Commons)
En 2021, Esteban Ocon con su Alpine, tomó el liderato y resistió la presión del Aston Martin de Sebastian Vettel durante toda la carrera para conseguir su primera victoria en la F1, auxiliado por una defensa titánica de Fernando Alonso frente a Lewis Hamilton, maniobra que le sirvió al asturiano para ser premiado con la acción del año de la FIA en esa temporada.

Alpine A521 de Esteban Ocon y Fernando Alonso durante la vuelta de honor del GP de Hungría de 2021 (Creative Commons)
Y el último en estrenarse a la lista de ganadores de un GP de F1 en Budapest fue el joven australiano Oscar Piastri. Con el McLaren consiguió su primer triunfo en la F1, sellando un histórico doblete para la escudería de Woking junto a Lando Norris.

McLaren MCL38 de Oscar Piastri en 2024 (Creative Commons)
Como hemos visto en este recopilatorio histórico, el Gran Premio de Hungría ha demostrado ser mucho más que una cita fija en el calendario veraniego del automovilismo. Nació como una gesta aislada en los años treinta, sirvió como puente diplomático en el ocaso de la Guerra Fría y se consolidó como el escenario ideal donde las futuras leyendas de la velocidad consiguen su primer gran triunfo.





