
35 AÑOS DEL MAZDA 787B. EL PRIMER COCHE JAPONÉS QUE GANÓ LE MANS
08/06/2026Las 24 Horas de Le Mans no es solo la prueba de resistencia más exigente y prestigiosa del mundo, es también el laboratorio definitivo para la industria automotriz. La mística de esta carrera ha empujado a diversos fabricantes a bautizar a algunos de sus vehículos más especiales con nombres que hacen referencia a esta legendaria carrera. En el post de hoy, vamos a repasar en orden cronológico algunos ejemplos de vehículos de calle que homenajearon a la prueba francesa ¡Arrancamos!
PONTIAC LEMANS
Antes de convertirse en un modelo independiente con identidad propia, el apelativo «Le Mans» nació en 1961 como un paquete de equipamiento deportivo y de lujo para el Pontiac Tempest. General Motors buscaba impregnar a su compacto de un aire de prestigio europeo y altas prestaciones, evocando las hazañas de las carreras de resistencia del viejo continente. A lo largo de sus cinco generaciones principales, hasta el año 1981, el Pontiac LeMans mutó sustancialmente. Pasó de ser un compacto estilizado a un imponente muscle car de tamaño intermedio en su segunda y tercera generación, adoptando los icónicos faros cuádruples dispuestos verticalmente a mediados de los 60 y unas esculpidas líneas de «botella de Coca-Cola» en sus pasos de rueda traseros. A finales de los 60, el LeMans montaba potentes motores V8 con una potencia de unos 285 CV y transmisiones manuales de tres o cuatro velocidades o la automática Hydra-Matic.

Pontiac LeMans (Creative Commons)
FERRARI 250 LM
Presentado en el Salón del Automóvil de París de 1963, el Ferrari 250 LM (Le Mans) nació con el propósito explícito de sustituir al exitoso 250 GTO en la categoría de Grandes Turismos. Sin embargo, se convirtió en uno de los mayores dolores de cabeza burocráticos de Enzo Ferrari y, a su vez, en una de sus obras de arte más cotizadas. Diseñado por Pininfarina y carrozado por Scaglietti, el 250 LM supuso un cambio radical en la arquitectura de la marca para vehículos de asfalto derivados de la competición: el motor se colocó en posición central-trasera.

Ferrari 250 LM exhibido durante el Salón del Automóvil de París de 2018 (Creative Commons)
Su carrocería de aluminio tipo berlinetta exhibía curvas voluptuosas, una altura de apenas 1,11 metros y unas tomas de aire laterales prominentes para refrigerar el motor V12. Aunque se concibió para la calle para cumplir normativas, casi todas las unidades terminaron en los circuitos. Generaba una potencia de 320 CV a 7.500 rpm, acoplado a una caja de cambios manual de 5 velocidades. Con un peso pluma en seco de solo 820 kg, superaba con soltura los 285 km/h de velocidad punta.

Vista trasera del 250 LM (Creative Commons)
Como anécdota, la FIA le negó la homologación como vehículo de Gran Turismo de calle porque Ferrari no llegó a producir las 100 unidades mínimas requeridas (solo se fabricaron 50). Esto obligó al 250 LM a competir contra prototipos puros mucho más avanzados. Aun así, contra todo pronóstico, un 250 LM del equipo privado North American Racing Team (N.A.R.T.) ganó las 24 Horas de Le Mans en 1965. Esta fue la última victoria absoluta de Ferrari en el circuito francés hasta el histórico triunfo del 499P en la edición del centenario en 2023.
BENTLEY MULSANNE
En los años 80, Bentley pertenecía a Rolls-Royce, y la mayoría de sus coches eran prácticamente idénticos a los de su firma hermana, compartiendo chasis, motores y diseño, salvo por la parrilla frontal y los logotipos. El Mulsanne original nació bajo esta filosofía, siendo el gemelo del Rolls-Royce Silver Spirit.

Rolls-Royce Silver Sprint de 1991, el modelo en el que se inspiraron para crear el Bentley Mulsanne (Creative Commons)
El modelo que inauguró el nombre en 1980 buscaba capturar el espíritu de los «Bentley Boys» que dominaron la recta de Mulsanne en los años 20. Era una berlina de representación de líneas muy rectilíneas, angulosas y aristocráticas. Su interior era un despliegue de lujo tradicional: alfombras de lana de oveja, maderas pulidas y cuero por doquier. Montaba el ya clásico motor V8 de 6.75 litros atmosférico asociado a una transmisión automática de tres velocidades de origen General Motors. No era un coche rápido, sino un crucero de autopista sumamente silencioso. El modelo siguió en producción hasta 1992, teniendo dos versiones evolucionadas que fueron el Mulsanne Turbo y el Mulsanne S.

Bentley Mulsanne de 1980 (Creative Commons)
Este modelo tuvo una segunda era ya en el Siglo XXI. Tras casi dos décadas en el cajón de los recuerdos, y ya con Bentley bajo el control total del Grupo Volkswagen, la marca decidió diseñar desde cero un coche que rompiera amarras definitivas con Rolls-Royce (que había pasado a manos de BMW). Así renació el Mulsanne de 2010.

Bentley Mulsanne de 2010 (Creative Commons)
Presentado en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach en California, este coche ya no compartía plataforma con ningún Rolls-Royce ni con ningún modelo de Volkswagen. Era un Bentley puro. Rompió con las líneas cuadradas de los 80 para adoptar formas esculpidas con tecnología de deformación de aluminio por calor. Sus icónicos faros delanteros redondos dominaban el frontal. El motor era un V8 de 6,75 litros que se rediseñó por completo con dos turbocompresores, distribución variable y desactivación de cilindros para rendir 512 CV. Poseía una moderna caja de cambios automática de 8 velocidades.
BENTLEY ARNAGE
El Bentley Arnage fue en 1998 la punta de lanza de la firma británica a finales del siglo XX. Su nombre rinde un homenaje directo a Arnage, una de las curvas más lentas, técnicas y famosas del trazado de Le Mans, con un ángulo de casi 90 grados. El Arnage personificaba el lujo señorial británico: una silueta imponente de tres volúmenes, una majestuosa parrilla cromada y un interior donde el cuero y las maderas nobles pulidas a mano aislaban por completo a sus ocupantes del mundo exterior.

Bentley Arnage de 1998 (Creative Commons)
En 2001, para conmemorar el regreso de Bentley a las 24 Horas de Le Mans tras 71 años de ausencia, la marca lanzó la exclusiva serie limitada Arnage Le Mans Edition. Esta versión añadía pasos de rueda ensanchados, rejillas de ventilación en las aletas delanteras, pinzas de freno rojas y emblemas conmemorativos. Aunque inicialmente se lanzó con un motor BMW, la variante más icónica del Arnage (y en la que se basó la serie Le Mans) recuperó el legendario bloque de la casa: el V8 «L-Series» de 6,75 litros asistido por un turbocompresor Garrett. Tenía una potencia máxima de 400 CV y una demoledora cifra de par motor de 835 Nm a tan solo 3.250 rpm. Con sus más de 2,5 toneladas de peso, aceleraba de 0 a 100 km/h en 6,3 segundos.
AUDI LE MANS QUATTRO CONCEPT
Presentado en el Salón del Automóvil de Fráncfort de 2003, este prototipo nació para celebrar los tres triunfos consecutivos de Audi en las 24 Horas de Le Mans (2000-2002) con el imbatible prototipo de carreras Audi R8 LMP. El objetivo era demostrar que la firma de los cuatro anillos podía trasladar toda esa supremacía tecnológica a un superdeportivo matriculable.

Audi R8 LMP ganador de las 24h de Le Mans del año 2000 (Creative Commons)
El diseño exterior del prototipo corrió a cargo de Frank Lamberty y Julian Hoenig. Presentaba unas proporciones musculosas y compactas, faros delanteros con tecnología full-LED (toda una revolución para la época) y una espectacular zaga truncada. Su chasis utilizaba la tecnología Audi Space Frame (ASF), una estructura de aluminio de alta resistencia que mantenía el peso bajo control. El impacto visual de sus líneas fue tan rotundo que la marca decidió llevarlo a producción casi sin cambios.

Audi Le Mans Quattro Concept, el prototipo original del R8 (Creative Commons)
El prototipo Le Mans quattro albergaba una auténtica bestia en posición central: un motor V10 de 5.0 litros biturbo con inyección directa FSI. Este propulsor generaba unos 610 CV y 750 Nm de par. Toda esta fuerza se digería a través del legendario sistema de tracción integral quattro, de ahí el nombre. El coche definitivo de producción se rebautizó como R8 para honrar directamente al prototipo de carreras que ganó Le Mans, y no a la carrera como tal.
McLAREN 650S LE MANS (2015)
Creado por la división de operaciones especiales de la marca (MSO) en colaboración con Peter Stevens (uno de los diseñadores del legendario McLaren F1), el 650S Le Mans se lanzó en 2015 como una edición limitada a únicamente 50 unidades. El motivo: celebrar el 20º aniversario de la histórica victoria absoluta del McLaren F1 GTR en las 24 Horas de Le Mans de 1995.

McLaren F1 GTR ganador de Le Mans 1995 en una edición del Festival de Goodwood (Creative Commons)
El diseño del 650S Le Mans adoptó rasgos estéticos inconfundibles del F1 GTR de carreras. El elemento más destacado era la toma de aire tipo «Snorkel» en el techo, completamente funcional, que canalizaba el flujo de aire directamente para alimentar al motor y modificaba el sonido acústico dentro de la cabina. También incorporaba branquias de ventilación en las aletas delanteras para liberar presión aerodinámica y unas llantas de aleación ligera de diseño exclusivo de cinco radios que emulaban a las llantas de competición de los años 90.

McLaren 650S Le Mans (Creative Commons)
Conservaba el conjunto mecánico del 650S estándar: un monocasco de fibra de carbono MonoCell acoplado a un motor V8 biturbo de 3.8 litros. Poseía una potencia 650 CV, de ahí el nombre, y 678 Nm de par motor. Gracias a una transmisión de doble embrague de 7 velocidades, este coche tenía una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 3,0 segundos y alcanzaba una velocidad punta de 333 km/h.





