
GRAND PRIX DE MONACO HISTORIQUE. EL EVENTO HISTÓRICO DEL MOTOR DEFINITIVO
01/05/2026
ASÍ SE VIVIÓ EL PRIMER E-PRIX DE MADRID DE LA HISTORIA
07/05/2026En la pasada edición del Gran Premio de Mónaco Histórico (Grand Prix de Monaco Historique), su alteza serenísima, el Príncipe Alberto II de Mónaco, dio varias vueltas de exhibición al legendario circuito a bordo de un Bugatti Type 41. Este modelo fue conocido popularmente con el nombre de Bugatti Royale. En el día de hoy, vamos a conocer la historia de este modelo tan elegante y exclusivo. Hablaremos de su creación, de su propósito original, sus características técnicas y de diseño y, en definitiva, de qué es lo que hace a este modelo como algo tan exclusivo e inalcanzable ¡Comenzamos!
UN BUGATTI DESTINADO PARA LA REALEZA
El Bugatti Type 41 o Royale es, para muchos, el automóvil más desmesurado y exclusivo jamás concebido. No fue simplemente un coche, fue la ambición de Ettore Bugatti de crear una obra de arte rodante destinada a reyes. Su historia se puede catalogar como una mezcla entre genialidad técnica, lujo extremo y un fracaso comercial que lo convirtió, paradójicamente, en leyenda.
La idea original de Ettore Bugatti con este modelo fue el de crear una serie muy limitada de unidades que fueran exclusivos para miembros de la realeza. Se dice que la idea de crear este coche tan exclusivo fue a raíz de que Ettore Bugatti se ofendió por los comentarios de una dama inglesa al comparar de manera negativa sus coches con los de Rolls-Royce. El problema fue que se llevó al extremo lo de la palabra exclusividad, ya que fue un coche que no iba a poder ser adquirido ni por la propia realeza.

Detalle del frontal de un Bugatti Type 41 Royale (Creative Commons)
Ettore Bugatti tenía pensado en producir un total de 25 unidades del Royale. Su producción abarcaría entre los años 1927 y 1933. El problema fue que se produjo el famoso crac del 29 y con el inicio de la Gran Depresión, se redujeron el número de unidades producidas de 25 a 6, lo que le ha hecho ser más exclusivo incluso de lo que iba a ser en un principio. De esos seis coches fabricados, solo se vendieron tres. Una de las peculiaridades de este modelo es que cada unidad estaba hecha a medida, por lo que no había dos exactamente iguales: los había en cupé, descapotable, berlina, etc. Milagrosamente han sobrevivido las seis unidades en la actualidad, aunque en los próximos apartados detallaremos cada uno de ellos. Como último dato curioso hay que decir que los motores restantes que fueron construidos, pero que no tenían un chasis para colocarlos, acabaron siendo reciclados y modificados para ser utilizados en el SNCF, el Tren Nacional Francés.

Autorraíl Bugatti del SNCF francés expuesto en el Museo La Cité du Train de Mulhouse, Francia (Creative Commons)
DISEÑO Y ESPECIFICACIONES
Pese a estar personalizado por ser un modelo a medida, es cierto que el Bugatti Royale poseía unos mínimos o elementos en común entre sus unidades. Tenía un motor de ocho cilindros en línea con una cilindrada que alcanzaba casi los 13 Litros (12.763 cc), aunque el prototipo original del coche, tenía una cilindrada de 15 litros. Medía 6,4 metros, tenía una distancia entre ejes de 4,3 metros y pesaba un total de 3.175 kg. En definitiva, unas medidas colosales. La potencia del coche era de alrededor de 300 CV y alcanzaba una velocidad máxima cercana a los 200 km/h. El diseño corrió a cargo de Jean Bugatti, uno de los hijos del fundador de la marca.

Detalle del motor de una de las unidades del Bugatti Royale (Creative Commons)
¿CUÁLES SON LOS SEIS BUGATTI ROYALE Y DÓNDE ESTÁN AHORA?
Como hemos dicho al principio del post, se produjeron solo seis unidades, más el prototipo. Del prototipo no se sabe nada, posiblemente ya no exista, o esté bien oculto de la luz pública en manos de algún coleccionista privado. En cuanto a las seis unidades producidas, han sobrevivido todas, cada una tiene nombre, su carrocería única y su propia historia.
La primera de ellas fue el chasis 41.110 conocido popularmente como el Bugatti Royale Coupé Napoléon. Esta fue la primera unidad producida de los Bugatti Royale. Esta unidad equipaba un motor de 14,7 litros, el tipo de motor que se equipó en el prototipo original. Lo particular de este modelo que fue utilizado por el propio Ettore Bugatti en persona, al punto de que se convirtió en su coche particular.
Permaneció en poder de la familia Bugatti hasta 1963, cuando se vieron obligados a vender la unidad por dificultades económicas que estaba atravesando la familia. El coche acabó en manos del fan de Bugatti Fritz Schlumpf. Como anécdota, la familia Bugatti tuvo que esconder el coche en su casa de Emenonville por miedo a que esta unidad más otras dos del Royale, fueran requisadas por los nazis. Afortunadamente, nunca fue expoliado.
Esta unidad fue la que utilizó el Príncipe Alberto II para dar la vuelta al Circuito de Mónaco, aunque él no fue el conductor, sino un especialista del Museo Nacional del Automóvil de Molsheim, Francia, lugar donde se conserva y se puede contemplar esta unidad en particular, y que se encuentra en la misma localidad en el que se fundó y se encuentra la sede de Bugatti.

Bugatti Royale Coupé Napoleón de 1929 expuesto de manera permanente en el Museo Cité de l’Automobile de Mulhouse, Francia (Creative Commons)
El segundo chasis construido fue el 41.111, conocido como Coupé de Ville Binder. Iba a estar destinado al Rey de Rumanía, pero tanto la Gran Depresión, como la Segunda Guerra Mundial, cambiaron por completo los planes. El coche fue pasando de diferentes manos: primero al fabricante de ropa francesa Esders Armand; luego fue adquirido por el político Francés Raymond Patenôtre. El coche fue escondido de los nazis en París y tras la Guerra, fue hallado y enviado al Reino Unido, donde fue adquirido por Dudley C. Wilson, que era de Florida. Con esto, se llevaron el coche al país de las barras y estrellas.
En 1961 pasó a manos de un banquero de Atlanta. En 1986 fue vendido a un coleccionista de California llamado William Lyon. En 1999, el Grupo Volkswagen, el nuevo propietario de la marca Bugatti, se hizo con la unidad por 20 millones de dólares. Actualmente se utiliza como vehículo de promoción para la marca y viaja a diferentes exposiciones, museos y eventos de clásicos como los concursos de elegancia.

Bugatti Type 41 Royale “Coupé de Ville Binder” de 1932 (Creative Commons)
La tercera unidad fue el chasis 41.121, conocido como Cabriolet Weinberger. El coche originalmente fue realizado por el carrocero Ludwig Weinberger en Múnich, de ahí el nombre. Su color era negro y amarillo, aunque ahora es blanco. Con las tensiones políticas en la Alemania Nazi, el coche acabó trasladado a Nueva York en 1937. El coche fue hallado en un desguace en Nueva York en 1946 y Charles Chayne, futuro vicepresidente de General Motors, lo compró por 400 dólares de la época. En 1957 Chayne donó el coche al Henry Ford Museum, en Dearborn, Michigan, donde se puede contemplar a día de hoy.

Bugatti Type 41 Royale “Cabriolet Weinberger” de 1929 en el The Henry Ford Museum de Dearborn, Michigan (Creative Commons)
La cuarta unidad es el 41.131, conocido como Limousine Park-Ward. En los años 30 cayó en manos de un capitán inglés llamado Cuthbert W. Foster. Esta versión tenía una carrocería tipo limusina realizada por Park Ward, de ahí el nombre. Fue adquirido en 1946 por el distribuidor de Bugatti Gran Bretaña Jack Lemon Burton. En verano de 1956 fue vendido a un coleccionista estadounidense de Bugatti John Shakespeare. Debido a problemas económicos, Shakespeare vendió su colección en 1963 a Fritz Schlumpf. Hoy en día, como pasa con el Coupé Napoleón, se puede contemplar en el Museo Nacional del Automóvil de Mulhouse, Francia.

Bugatti Type 41 Royale Limousine Park-Ward. Musée La Cité de l’Automobile. Mulhouse (Creative Commons)
El quinto es el chasis 41.141 conocido como Kellner Coupe. Este coche nunca fue vendido, lo mantuvo la familia Bugatti en Ermenonville. Este fue otro de los escondidos por la familia durante la Guerra para evitar que fuese requisado por los nazis. El coche fue vendido en verano de 1950 al piloto estadounidense de Le Mans, Briggs Cunningham. En 1987 el coche fue vendido por 5,5 millones de libras al magnate sueco Hans Thulin en el famoso Royal Albert Hall de Londres. En 1989 fue subastado en Las Vegas. Actualmente su propietario es el bróker suizo Lukas Huni, por lo que permanece en manos privadas y sin estar expuesto al público en ningún museo.
El sexto y último coche fue el chasis 41.150, conocido como Berline de Voyage, o “berlina de viaje”. Este coche tampoco fue vendido en su día, y también permaneció en manos de la familia Bugatti y escondido en la guerra de los nazis. También se vendió a Briggs Cunningham en 1950 junto con el chasis Kellner Coupe, pero al venderse la colección de Cunningham, acabó en manos de Jerry J. Moore, quien se hizo con el coche en 1986 en una subasta por 6,5 millones de dólares. Tras un año y medio con el coche, lo vendió a Tom Monaghan, el fundador de Domino’s Pizza. En 1991 Monagham lo vendió por 8.000.0000 de dólares. Actualmente pertenece a la colección Blackhawk de Danville, California, donde ha sido expuesto en varias ocasiones.

Vista de perfil del Bugatti Type 41 Royale amarillo y negro “Berline de Voyage” de 1929 (Creative Commons)
Como hemos visto, el Bugatti Royale no fue un éxito comercial, pero sí un éxito histórico. Es un coche que representa el extremo absoluto del lujo automovilístico: tamaño descomunal, ingeniería sin límites y exclusividad irrepetible. Hoy, cada unidad es más que un coche: es una pieza única de arte industrial, un símbolo de una época en la que alguien se atrevió a construir el automóvil más ambicioso jamás creado… sin importar el coste. Afortunadamente, casi todas las unidades se pueden disfrutar en museos de coches clásicos, y también, de vez en cuando, haciendo alguna pequeña escapada por algún circuito…





